lunes, 28 de mayo de 2012

Estaciones

Supongo que hay estaciones en las emociones, en el día a día, en una relación e incluso en la propia vida. Ciclos con los que bailar, con los que aprender, con los que reconciliarse y de los que saber salir (o en los que acurrucarse apurando ciertas estaciones).

En el día a día puedo ser de estación variante: hay días rojizos y calmos propios del otoño, momentos absolutamente primaverales, nubes de invierno y calores de verano. Soy de estación estable pero con instantes y cambios puntuales por las que salto para seguir caminando en la estación en la que me siento más cómoda.

Si tomo como referencia mi vida me describiría en otoñal primavera (otoño de primavera reciente): época cálida, de colores que me apasionan, de muchos rincones de abrazo bajo manta, de calor primavera cerca sin el frío, alejado, del invierno. Otoñal primavera sin alergias ni acidias propias de los días de astenia aunque si con mucho acurrucarse en la pereza con sol que no quema pero que si calienta el alma. Época de naranjas y marrones, de luz y calor sin sudor, de frescor sin frío.

En mi relación ... hay primavera y también otoño, verano y casi nunca invierno y cuando una nube me deja sombra de  hielo con forma de miedo está mi "estufina" que se enciende cuando mis ojos se humedecen, cuando mi alma tirita y que nunca me deja pasar frío. Es mi primavera, mi verano, mi otoño y el miedo de perder todas sus estaciones el que preside mi invierno.