Descansa conmigo en la hierba… suelta el freno de tu garganta,
ni palabras , ni música , ni poesía quiero…
ni historias ni discursos, ni siquiera los mejores.
Solo me gusta el murmullo, el susurro de tu voz templada…Me viene a la memoria cómo estábamos recostados en junio,
una mañana tan clara de verano;
apoyaste la cabeza entre mis caderas y te volviste lentamente hacia mí,
y me entreabriste la camisa en el pecho,
y heriste con la lengua mi corazón desnudo,
y me tocaste la barba, y me sujetaste los pies.
Leyendo a Walt Whitman ...
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